El acontecimiento más importante programado para el año 2008 tuvo lugar el 22 de marzo después de la puesta del Sol. Ayer por la noche, los testigos de Jehová nos reuniremos para observar la Conmemoración de la muerte de Jesucristo, en cumplimiento del mandato de Jesús registrado en el evangelio de Lucas 22:19 que dice: "Sigan haciendo esto en memoria de mi".
Fue una noche especial. ¿Y por que no? Esta es la celebración del año mas importante de los testigos de Jehová, y solo tiene lugar una noche al año. Los mas de 6 millones de testigos de Jehová, juntamente con los mas de 10 millones de invitados recordaron la importancia de recordar este acto de amor surgido siglos antes.
La Conmemoración o Memorial como también se le conoce a esta celebración tiene lugar como dije al principio tiene lugar únicamente una noche al año, pero, ¿Por qué debemos observar la Cena del Señor? en otras palabras ¿por que debemos conmemorarla? y ¿como debemos hacerlo? Estas respuestas serán respondidas clara y satisfactoriamente con la Biblia a continuación.
EL Hijo unigénito de Jehová estaba allí presente, así como también once hombres que ‘con constancia habían continuado con él en sus pruebas’ (Lucas 22:28). Era la noche del jueves 31 de marzo del año 33 de la era común, y una luna llena muy seguramente adornaba los cielos de Jerusalén. Jesucristo y sus apóstoles acababan de celebrar la Pascua. Aunque ya se había despedido al traidor Judas Iscariote, para los demás aún no era momento de partir, pues Jesús estaba a punto de hacer algo de suma importancia. ¿Qué era?
Dejemos que el evangelista Mateo, testigo presencial de los hechos, nos narre lo sucedido: “Jesús tomó un pan y, después de decir una bendición, lo partió y, dándolo a los discípulos, dijo: ‘Tomen, coman. Esto significa mi cuerpo’. También, tomó una copa y, habiendo dado gracias, la dio a ellos, diciendo: ‘Beban de ella, todos ustedes; porque esto significa mi “sangre del pacto”, que ha de ser derramada a favor de muchos para perdón de pecados’” (Mateo 26:26-28). ¿Volvería a repetirse este acontecimiento? ¿Cuál era su relevancia? ¿Qué representa para nosotros hoy día?
“Sigan haciendo esto”
El acto que Jesucristo realizó la noche del 14 de Nisán del año 33 E.C. fue mucho más que un suceso pasajero en su vida. El apóstol Pablo hizo referencia al mismo cuando escribió a los cristianos ungidos de Corinto, quienes más de veinte años después seguían imitando el modelo fijado en aquella ocasión. Aunque él no estuvo con Jesús y los once apóstoles en el año 33 E.C., sin duda conocía por boca de varios de ellos lo que había sucedido. Además, parece ser que Pablo recibió confirmación de este acontecimiento mediante una revelación inspirada, de modo que pudo decir: “Yo recibí del Señor lo que también les transmití, que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó un pan y, después de dar gracias, lo partió y dijo: ‘Esto significa mi cuerpo a favor de ustedes. Sigan haciendo esto en memoria de mí’. Hizo lo mismo respecto a la copa también, después de haber cenado, al decir: ‘Esta copa significa el nuevo pacto en virtud de mi sangre. Sigan haciendo esto, cuantas veces la beban, en memoria de mí’” (1 Corintios 11:23-25).
El evangelista Lucas confirma el mandato de Jesús: “Sigan haciendo esto en memoria de mí” (Lucas 22:19). Esta frase también se ha vertido: “Hagan esto en conmemoración mía” (Nuevo Testamento, traducción de Pedro Ortiz V.) y “Hagan esto en recuerdo mío” (Biblia de Jerusalén Latinoamericana). De hecho, a esta observancia con frecuencia se la denomina la Conmemoración de la muerte de Cristo. Pablo la llama asimismo la Cena del Señor, designación muy acertada si se tiene en cuenta que fue instituida de noche (1 Corintios 11:20). A los cristianos se les manda observar la Cena del Señor. Ahora bien, ¿por qué motivo se instituyó?
Por qué se instituyó
Una razón por la que se instituyó la Conmemoración tuvo que ver con uno de los objetivos de la muerte de Jesús. Al morir como defensor de la soberanía de su Padre celestial, Cristo probó que Satanás el Diablo, quien había acusado falsamente a los seres humanos de servir a Dios solo por intereses egoístas, era un mentiroso (Job 2:1-5). Su muerte en fidelidad demostró la falsedad de dicha alegación y regocijó el corazón de Jehová (Proverbios 27:11).
Otra razón por la que se instituyó la Cena del Señor fue para recordarnos que con su muerte como ser humano perfecto y sin pecado, Jesús ‘dio su alma en rescate en cambio por muchos’ (Mateo 20:28). Cuando el primer hombre pecó contra Dios, perdió la vida humana perfecta y todas las perspectivas que esta ofrecía. Sin embargo, Jesús dijo: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que ejerce fe en él no sea destruido, sino que tenga vida eterna” (Juan 3:16). En efecto, “el salario que el pecado paga es muerte, pero el don que Dios da es vida eterna por Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos 6:23). La Cena del Señor nos recuerda el gran amor que tanto Jehová como su Hijo nos mostraron mediante la muerte expiatoria de este, un amor por el que debemos estar sumamente agradecidos.
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